domingo, 14 de febrero de 2016

Estructuralismo funcional como método de interpretación arqueológico

El estudio de la conducta humana en el Paleolítico siempre ha estado limitado por dos grandes inconvenientes. Primero, por la escasez de datos que de tal época tenemos. Segundo, por la falta de métodos que nos permitan analizarlos con la mayor objetividad posible. Sin embargo, desde el inicio de la Prehistoria como ciencia se ha intentado superar estos problemas por medio de la elaboración de métodos que permitan una interpretación adecuada de los datos arqueológicos .


Algunos autores opinan que el Estructuralismo puede ser una posición interesante, en el intento de estudiar objetivamente las realidades sociales o colectivas de la Prehistoria. Esta corriente teórica, basada fundamentalmente en la escuela antropológica de Claude Lévi-Strauss (1908-2009) y desarrollada a mediados del siglo XX, se basa fundamentalmente en la aceptación de unas estructuras o modelos genéricos (aparentemente no visibles) sobre el funcionamiento que rige la conducta humana (Lévi-Strauss, 1964). Las estructuras de percepción (sentidos) y procesamiento (cerebro) de la realidad serían similares en todos los grupos humanos, lo que implicaría que tenemos una forma básica, común a todos los pertenecientes a nuestra especie, de conocer la realidad material del mundo en el que vivimos. En este sentido, el Estructuralismo intenta realizar una interpretación objetiva, pues para él, el sujeto que se analiza (seres humanos de la prehistoria o actuales) no es importante, dado que ambos están determinados por esas características comunes que encauzan las acciones de la sociedad, y el que lo estudia (antropólogo, arqueólogo, etc.) tampoco, pues sólo intenta descubrir los códigos comunes que le lleven a entender la percepción de la realidad del grupo observado (Hernando, 1999).


Sin embargo, en su desarrollo y puesta en práctica se echaba en falta un mayor conocimiento sobre la realidad neurológica y psicológica del ser humano en relación con su conducta, y de la gran variedad de diferentes manifestaciones (culturas humanas) que pueden surgir de las estructuras o modelos genéricos. Se desconoce, con un mínimo de certeza, las características de esas estructuras comunes de percepción y procesamiento, por lo que su desarrollo se ha realizado un tanto a ciegas, sin conocer las propias limitaciones que la estructura biológica común presentaba. Habría que volver a desarrollar leyes generales sobre la forma de crear y desarrollar la conducta humana, pero con la suficiente flexibilidad como para que se adaptasen a las particularidades, sociales y personales, de cada contexto arqueológico, es decir, explicar la diversidad cultural y de pensamiento como característica esencial de la conducta humana.

Estructuralismo funcional

Para tal fin es necesario un método interpretativo dentro de la Arqueología cognitiva, el cual podría ser el Estructuralismo. En su desarrollo para la interpretación arqueológica se ha elaborado un método interdisciplinar (La interdisciplina como método de análisiscientífico) utilizando la información actualizada de las ciencias que estarían relacionadas con el origen y desarrollo de la conducta humana. En este contexto, podemos señalar a la Biología evolutiva (La gran complejidad de laevolución biológica), Neurología (Genética de la evolución neurológica.Consecuencias arqueológicas), Psicología (La desconocida evolución cognitiva. Mecanismos de evolución cognitiva), Lingüística (Lenguaje interno: Lev Vygotski. La función cognitiva del lenguaje) y Antropología social (La socializaciónhumana. El aprendizaje en las sociedades humanas. Influencia del medio ambienteen el pensamiento y conducta) como ciencias fundamentales para la elaboración interdisciplinar de un modelo funcional para el análisis de nuestro pensamiento y conducta (racional y emocional) en todas las épocas. Tal modelo de ha denominado como Estructuralismo funcional (Rivera, 2009; Rivera y Menéndez, 2011).


No obstante, la forma en que esta percepción y procesamiento de la realidad va a dar lugar a la construcción cultural sería diferente entre los humanos de diferentes periodos, pues cada uno estaría condicionado por sus capacidades neuroevolutivas y las características medioambientales del momento en el que le tocó vivir (Hernando, 1999; Rivera. 2009). Lo que en un principio es común, en su desarrollo se diversificaría, lo que explica el aspecto de mosaico (cultural, cognitivo y emocional) que caracteriza tales procesos. 

Bases teóricas del Estructuralismo funcional

Del estudio coordinado entre estas disciplinas académicas se ha elaborado una serie de conclusiones básicas que, con su aplicación al registro arqueológico, nos proporciona explicaciones bien fundamentadas sobre el origen y desarrollo de la conducta del género Homo.

- La evolución biológica nos dota de unas capacidades funcionales innatas (capacidades cognitivas elementales o básicas) como son ciertos niveles de memoria, funciones ejecutivas, atención, percepción sensorial, etc. Su repercusión en la conducta depende de su potencialidad efectiva y de su desarrollo (desarrollo cognitivo) (Vygotsky, 1979; Rivera, 2009). Paralelamente, la evolución nos proporciona las emociones primarias, las cuales evolucionarían en función del desarrollo cognitivo racional que se aprecia en el nivel de autoconciencia desarrollado (Rivera, 2015). Cualquier acción racional (individual o social) incluye un componente emocional (Ardila y Ostrosky-Solís, 2008).

- Nuestras características neurológicas y psicológicas muestran la necesidad de un medio ambiente adecuado que hay que crear (social, económico, tecnológico, lingüístico, etc.) para que las capacidades cognitivas básicas se desarrollen adecuadamente. Podría definirse como un nicho cultural o cognitivo que posibilite tal desarrollo (Tomasello, 2007; Bickerton, 2009).

- Cuando la evolución neurológica sea suficiente y las características ambientales adquieran un nivel adecuado, pueden producirse nuevas capacidades de naturaleza sociocultural, las cuales sólo existían como potencialidad. Son las capacidades cognitivas emergentes o superiores (p. e. simbolismo, autoconciencia, lenguaje, escritura, creatividad, etc.) (Vygotsky, 1976; Edelman y Tononi, 2000; Searle 2000; Mora, 2001; Álvarez Munárriz, 2005; Tomasello, 2007; Ardila y Ostrosky-Solís, 2008; Renfrew, 2008).

- Este proceso es acumulativo, pues siempre utiliza anteriores conceptos más elementales, pero imprescindibles para la evolución conductual. Para su logro se necesita cierta estabilidad demográfica que facilite su perduración, transmisión generacional y progreso.

- La existencia de un lenguaje (primera conducta simbólica) es condición necesaria, aunque no suficiente, para la formación, desarrollo y transmisión de todas las conductas simbólicas. El pensamiento, la conducta y el lenguaje son tres vertientes del mismo proceso psicobiológico que va a caracterizar la conducta de los seres humanos, a los que hay que añadir los componentes emocionales que siempre estaría presente. De la información del registro arqueológico (conducta) podemos realizar inferencias sobre las características del pensamiento, lenguaje y de los estados emocionales asociados (motivación, empatía, inhibición, emociones autoconscientes).

- La evolución cultural es un continuum heterogéneo en el tiempo y en el espacio, pues depende de diversos factores (capacidades y desarrollo cognitivo, existencia de un lenguaje previo, medio ambiente sociocultural, condiciones demográficas, emotividad, etc.) que no siempre actúan con la misma intensidad, ni tienen igual desarrollo temporal y espacial.

- En este continuum se producen diversos estadios intermedios, de los que desconocemos sus características precisas, pero que podemos proponer hipotéticamente y contrastar con los datos conocidos del registro arqueológico.

- Los conceptos, abstracciones y emociones que van a configurar la conducta humana en todos sus niveles han de adquirirse de la observación del medio ambiente en el que se vive, tanto de la propia naturaleza como de las construcciones socioculturales que los grupos humanos vayan creando.

Estas conclusiones teóricas nos ofrecen unas pautas de cómo se pudieron formar las conductas observadas en el paleolítico referentes a todos los procesos creativos (tecnológicos, simbólicos, sociales, culturales, etc.).

Aplicación al registro arqueológico

Su aplicación al registro arqueológico se ha efectuado en algunos aspectos:

- Exposición del método.
Nueva vía metodológica en el estudio de la conducta humana, por medio del desarrollo de una síntesis elaborada con las aportaciones de varias ciencias relacionadas con los seres humanos (Biología evolutiva, Neurología, Psicología y Sociología). Tal síntesis ha dado lugar a un modelo psicobiológico sobre nuestro comportamiento en todas las fases de evolución cultural. Su aplicación al registro arqueológico permite una explicación de la conducta en todos sus periodos, pudiendo denominarse su actuación como Arqueología cognitiva.

- Estudio de la cognición entre HAM y neandertales.
Donde se analizan las diferencias de las dos poblaciones humanas que vivieron en Europa durante el inicio del Paleolítico Superior, desde un punto de vista cognitivo y cultural. La meta que se persigue es una mejor comprensión sobre la relación biológica que pudo existir entre ellos, así como las capacidades cognitivas que pueden deducirse de la conducta observada en el registro arqueológico. La síntesis de estos análisis nos puede aclarar, con un mayor poder explicativo, importantes aspectos sobre su diferente cultura y la definitiva desaparición del Neandertal.

- Análisis de la transición del Paleolítico medio al Superior.
La transición europea al Paleolítico Superior fue un complejo proceso del que se continúa en constante controversia. Los datos arqueológicos, por sí solos, no logran aclarar convincentemente a la comunidad científica que los estudia. La Arqueología cognitiva, con la nueva metodología que aplica, puede aclarar muchas de las dudas que tal periodo plantea (Rivera 2009).

- Racionalización del simbolismo. La muerte en el Paleolítico Medio.
El simbolismo es la principal característica de la conducta humana, pero sigue siendo desconocido en muchos aspectos. Se realiza un análisis estructural del simbolismo humano, por medio de una síntesis metodológica elaborada con las aportaciones de varias ciencias relacionadas con los seres humanos (Biología evolutiva, Neurología, Psicología y Sociología). Tal síntesis ha dado lugar a un modelo Psicobiológico sobre el comportamiento humano, que nos permite elaborar un método adecuado para el estudio del simbolismo, desde su origen hasta su plena manifestación con las características actuales. Posteriormente, se aplicaría a las conductas funerarias que se conocen del Paleolítico Medio de Europa, del Próximo Oriente y del MSA de Sudáfrica, para valorar la intencionalidad de los enterramientos, junto con el posible simbolismo asociado a ellos. También, se estudiará la antropofagia como forma de eliminación de los cadáveres en este periodo, intentando comprender si se realizaba como conducta de supervivencia o asociada a elementos simbólicos similares a los relacionados con los enterramientos (Rivera 2010).

- Las conductas simbólicas en el paleolítico. Un intento de comprensión t análisis desde el Estructuralismo funcional.
Se trata de estudiar las conductas simbólicas humanas en el inicio de su desarrollo (Auriñaciense y Chatelperroniense). Abarcaría las principales muestras de conducta simbólica (sociales, espirituales, religiosas, etc.), por medio de su representación arqueológica (adornos, grabados, pinturas, enterramientos, conductas sociales, etc.). Realizado junto con el profesor de la UNED Mario Menéndez (Rivera y Menéndez, 2011).

- Arqueología de las emociones.
La conducta humana es el resultado de la acción conjunta de sus capacidades cognitivas racionales y emocionales. Por tanto, su estudio debe de realizarse dentro de una realidad metodológica que recoja y relacione ambos aspectos cognitivos. La prehistoria fue el período en el que se produjo la evolución cognitiva que ha caracterizado a nuestra conducta. ¿Cómo han influido las emociones en este proceso? Este es el tema del presente trabajo, para lo cual se ha empleado un método de estudio interdisciplinario (estructuralismo funcional), como base interpretativa de los datos arqueológicos racionales. Sobre estos datos hay que analizar la influencia que las emociones ejercieron para su realización. La presencia de emociones en las conductas prehistóricas sólo puede realizarse por métodos indirectos. Ya sea analizando las conductas que estén claramente relacionadas con ellas, o aquellas para cuya realización sería necesaria alguna manifestación emocional. Así, se han elegido cuatro grupos de conductas relacionadas con las emociones y que pueden seguirse arqueológicamente. Conductas con necesidad de empatía para su realización; que reflejen la influencia de la autoconciencia en su desarrollo racional y emocional; que se aprecie cierto control de las emociones; y en las que la motivación que producen ciertas emociones sea fundamental para su producción.


- ÁLVAREZ MUNÁRRIZ, L. (2005): La conciencia humana”. En La conciencia humana: perspectiva cultural. (Coord.) Luis Álvarez Munárriz, Enrique Couceiro Domínguez. Barcelona. Anthropos.
- ARDILA, A.; OSTROSKY-SOLÍS, F. (2008): “Desarrollo Histórico de las Funciones Ejecutivas”. Revista Neuropsicología, Neuropsiquiatría y Neurociencias, Vol.8, No.1, pp. 1-21.
- BICKERTON, D. (2009): Adam´s Tongue: How Humans Made Language, How Language Made Humans. New York: Hill and Wang.
- EDELMAN, G. M. y TONONI, G. (2000): A Universe of Consciousness. New York. Basic Books.
- HERNANDO, A. (1999): “Percepción de la realidad y Prehistoria, relación entre la construcción de la identidad y la complejidad socio-económica en los grupos humanos”. Trabajos de Prehistoria.56 (2): 19-35.
- LÉVI-STRAUSS, C. (1964): El pensamiento salvaje. México. Fondo de Cultura Económica.
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- MORA, F. (2002): Cómo funciona el cerebro. Alianza. Madrid.
- RIVERA, A. (2009): Arqueología del lenguaje. La conducta simbólica en el Paleolítico. Akal. Madrid.
-RIVERA, A. y MENÉNDEZ, M. (2011): “Las conductas simbólicas en el paleolítico. Un intento de comprensión y análisis desde el estructuralismo funcional”. Espacio, Tiempo y Forma. Serie I Prehistoria y arqueología. Nueva época nº 4.
- SEARLE, J. R. (2000): El misterio de la conciencia. Barcelona. Paidos.
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- VYGOTSKY, L. S. (1979): El desarrollo de los procesos psicológicos superiores. Crítica. Barcelona.